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El junco

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Navegando por Internet descubrí hace poco una bella historia que contaba la psicóloga Maritza Díaz Savary. Dice así:

“Cuenta la leyenda que una vez un hermoso y fuerte roble se vanagloriaba de su poder y fortaleza y con ello se burlaba del junco que era su vecino, diciendo “yo soy grande y tengo poderosas ramas”. ¡Qué pequeño e insignificante eres! Al junco no le molestaban estas palabras, pero sí le entristecía la vanidad del roble.

Una noche, de manera inesperada, llegó la tormenta, azotando con sus fuertes vientos todo a su paso. El roble ofreció toda la resistencia que pudo, intentando vencer a la tormenta con toda la fortaleza que sabía poseía. Mientras que el junco, sabiamente, se movía con la dirección del viento, de manera flexible. Al día siguiente estaba el roble destrozado, arrancado de raíz y por el contrario, el junco había salido ileso ante la sorpresa del roble que no entendía cómo siendo tan débil, su vecino había sobrevivido a la tormenta”.

Y es que a veces nos empeñamos en aguantar o resistir (quizás por eso a principios de la pandemia se puso tan de moda la vieja canción Resistiré, del Dúo Dinámico). Tratamos de soportar el chaparrón, haciéndonos los fuertes.

No nos engañemos: ser fuerte está muy bien. Pero quizás es un poco absurdo querer resistirse a los vientos que soplan cuando quizás sea mucho más fácil adaptarse a lo que viene.

Me explico con un ejemplo que ya he contado otras veces, pero que creo que aporta valor en este contexto: cuando empezó la actual crisis, ESINEC impartía únicamente diversas formaciones de tipo presencial, y todas ellas quedaron paradas por un tiempo indefinido (y aún seguimos sin poder continuar con ellas).

La posición del roble hubiera sido la de soportar. Podríamos haber buscado financiación para resistir económicamente los meses que no hubiera actividad y entrar en una especie de stand-by en el que simplemente habríamos esperado a que las cosas volvieran a la normalidad.

Otra posición diferente es la del junco, la de dejarse llevar por la corriente. Así que nos pusimos a convertir nuestras formaciones al mundo online, y creamos algunas nuevas, adaptadas a las necesidades del momento (como Código Billonario, para ayudar a las personas a tener una mentalidad de abundancia con un contexto tan adverso).

¿Qué es mejor? La historia lo deja bien claro. Si pretendemos ser fuertes y aguantar, llegará un golpe que será demasiado para nosotros y caeremos. Además, no parece una decisión muy inteligente, pues en el mejor de los casos perdemos energía tratando de contrarrestar la que viene de fuera.

En cambio, el junco se adapta al contexto, lo cual es mucho más eficiente en términos de uso de la energía.

Me recuerda al judo, ese deporte de lucha con agarre, cuya filosofía es aprovechar la fuerza del contrario en beneficio propio.

Maticemos lo del “contrario”. No me gusta ver el contexto como mi contrario, sino como una serie de circunstancias que suceden y con las que jugamos la partida. Pero sí estoy a favor de utilizar la fuerza del entorno en beneficio propio en vez de tratar de aguantar.

Veamos un último ejemplo. El otro día leí una frase que decía así: “hay personas que ven el vaso medio lleno, hay personas que lo ven medio vacío, y luego hay otras que lo cogen y se beben el agua”. ¡Qué grande!

Podemos discutir si la situación actual es la mejor o la peor que hemos vivido. Podemos discutir si los gobernantes lo hacen bien, regular o mal. Podemos discutir… pero, ¿de qué nos va a servir? Realmente, de nada.

En cambio, podemos aceptar lo que hay y aprovecharlo a nuestro favor. ¿Ahora no hay formación presencial y está en auge la formación online? ¡Pues vamos a por ello! ¿De qué nos sirve quedarnos esperando, frustrados y cada vez más hundidos, a que vuelva lo que había?

Y esto se puede aplicar en cualquier área. Por eso la flexibilidad, que es de lo que trata este artículo, es algo muy importante en el coaching. Lo importante es tener claro qué queremos conseguir, no el camino por el cual llegaremos a la meta propuesta.

E incluso algunas veces requerimos dar un paso atrás para observar el objetivo un poco más de lejos y verlo de forma más amplia. Quizás te habías propuesto algo concreto que ahora no se puede dar, pero puedes conseguir otra cosa más o menos parecida que, en el fondo, te lleva a la misma visión.

Vuelvo a nuestro ejemplo: en ESINEC empezamos el año 2020 con unos determinados objetivos en cuanto al número de alumnos que queríamos tener en las diferentes formaciones que hacíamos (todas presenciales, insisto). Eso se fue al garete el día 14 de marzo, cuando el presidente del gobierno declaró el estado de alarma.

Pero, si lo pensamos bien, ¿cuál era realmente el objetivo de ESINEC? ¿Cuál era (y es) su VISIÓN? Te lo contaré: Erradicar de forma sostenible la sobrevivencia de la faz de la Tierra. Es decir, ayudar a que las personas VIVAN en lugar de SOBREVIVIR.

Eso lo cambia todo. Si nuestro objetivo era tener X alumnos en la formación presencial de RedEx (por ejemplo), nos íbamos a romper; es decir, iba a ser imposible lograr lo que nos proponíamos.

Pero si nuestro objetivo era ayudar a las personas a despertar e ir por lo que realmente desean, entonces podíamos encontrar otros caminos (como la formación online, por ejemplo) para lograrlo.

Por eso decimos en coaching que se requiere flexibilidad. Tanto en los objetivos como en los mecanismos para alcanzarlos. Muchas veces confundimos la fuerza con la rigidez. Y de esa forma, invariablemente, nos terminamos rompiendo.

 

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

6 comentarios en “El junco”

  1. Reflexión muy cierta. Flexibilizar te lleva a adaptarte y descubrir que las metas pueden ir por muy diversos senderos, el no cerrarse a una posición abre la mente y el corazón a descubrir y positivizar aquello en lo que en principio podemos ver como estático.

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  2. Excelente forma de sobreponerse a la corriente, todos nuestros sentidos se alertan ante una avalancha de cambios inesperados, imposible enfrentar tal clase de fuerzas y menos nadar rio arriba escapando los golpes imprevistos de esa corriente, como lo habriamos hecho antes…cada tiempo nos da una oportunidad unica de innovar y perfeccionar nuestros telentos o habilidades. Gracias Manu por seguir tu intuicion de lanzarte con todo para seguir avanzando.
    Estoy lista para cambiar mis maneras de presentarme, y tener una letra y una firma que me identifique.

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  3. Me parece un relato muy oportuno para todas las circunstancias de la vida; con más razón en los tiempos que corren. La flexibilidad nos facilita tanto las relaciones interpersonales cómo sacar lo mejor en cada situación que se nos presenta. Es un logro que cuesta trabajo adquirir, por lo menos en mi caso, en que me reconocido con conducta de rigidez, que he logrado dejar atrás practicando la empatía.
    Gracias por tan aleccionador relato.

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