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La Comunidad de la Abundancia

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Hace apenas un par de días que cerramos el mes de enero. Y quiero hacer una reflexión al respecto de este mes tan curioso.

¿Cómo lo ves habitualmente? Enero es conocido por su cuesta, por lo difícil que resulta llegar a fin de mes después de los excesos de las Navidades.

Pero también es el mes en que nos proponemos empezar el año de una forma diferente, que nos apuntamos al gimnasio (si no está cerrado por la pandemia, claro), que nos ponemos a dieta, que dejamos de fumar…

Es lógico que nos pongamos objetivos a inicios de año. Es lícito e incluso positivo. Especialmente, si lo hacemos de una forma que nos lleve al éxito. De lo contrario, y es lo que les sucede a muchas personas, vamos directos a la frustración cuando, al cabo de poco tiempo, tiramos la toalla.

Así las cosas, enero ha sido para algunos el mes de los lamentos por la situación que están viviendo, pero también ha sido el mes de las oportunidades para aquellas personas que queremos conseguir objetivos poderosos.

Dentro de esta segunda categoría están aquellos que se han propuesto varias cosas, intentando cambiarlo todo al mismo tiempo, pero sin trabajar en su inconsciente que, como ya sabemos, es el que controla el 85% de nuestros pensamientos, hábitos y acciones. Estas personas van directas al fracaso.

Hay otro subgrupo de personas, conscientes de su inconsciencia… Acabas de alucinar con lo que has leído, ¿verdad?

Quiero decir que hay personas que saben que su inconsciente las maneja, que saben que si sólo trabajan su mentalidad de una manera racional, que va directa al consciente, se están dejando lo más importante.

Así que estas personas, de forma muy acertada (al menos, ésa es mi opinión), deciden buscar formas de hallar en su inconsciente las creencias que las están limitando para alcanzar todo aquello que se proponen.

Y dentro de este subgrupo está lo que yo llamo la Élite, las personas que deciden entrar en la Comunidad de la Abundancia a través de Código Billonario.

Quiero contarte algo muy personal: cuando empezó la pandemia, hace ya casi un año, nos pararon en seco todas las formaciones que hacíamos en ESINEC (todas ellas presenciales). Todos los ingresos de la escuela se esfumaron de la noche a la mañana.

Recuerdo como si fuera hoy el momento en el que el presidente del país declaraba el estado de alarma con cara de circunstancias.

En ese instante, con ese discurso y las medidas que estaba tomando, acababa de arruinar la escuela que tanto trabajo nos había costado levantar. De un plumazo, por un puñetero virus… Salvo que hiciéramos algo para remediarlo.

La noticia se veía venir desde unos días antes. Pero el momento en que la recibes no deja de ser un mazazo, por más que sepas que va a llegar.

Impotencia, cabreo, miedo… todo se mezcló en mi cabeza en ese momento. Se da la circunstancia de que casi todos los miembros de mi equipo son además miembros de mi familia. Y los que no son oficialmente familia, lo son desde un punto de vista emocional. Así que la afectación era mayor aún.

Pasé un día mal, cabreado con el mundo. Y tomé una decisión: no iba a permitir que este golpe nos hundiera. En ESINEC enseñamos a las personas a soñar una vida WOW y a crearla, a pesar de los vaivenes de la vida. Así que íbamos a aplicarnos a nosotros mismos lo que le enseñamos a otras personas.

Me reuní con mi equipo y planificamos qué hacer con todos los alumnos que se habían quedado con su entrenamiento a medias (a los cuales, diez meses después, seguimos atendiendo cada semana por ZOOM y hacemos tantas sesiones de coaching con ellos como requieren, sin ningún coste adicional).

También creamos una nueva estrategia empresarial, basada en la formación online. Y nos pusimos a trabajar como si no hubiera un mañana. No teníamos ni idea de cómo darnos a conocer por Internet y nunca habíamos creado productos online, pero aprender a hacerlo era precisamente nuestra oportunidad.

Y tomé la mejor decisión que podía tomar. Lo tuve claro desde el primer momento. Ahora, además de claridad, tengo evidencias de que estaba en lo correcto: debía crear mi propia marca personal y mi propio producto.

Me encerré en mi despacho durante un mes. Sólo salía para comer, ir al lavabo y dormir. Me leí treinta libros sobre Abundancia (uno por día) y además escribí mi propio libro, a modo de resumen de todo lo que iba aprendiendo y añadiendo mis anécdotas personales.

¿Quieres saber más sobre el libro? Te lo recomiendo. Se llama Maestría en Abundancia y lo puedes encontrar en Amazon, tanto en versión ebook como en papel.

Pedí ayuda a mi querida Irma Rodríguez (mi exmujer, mejor amiga, socia…) para crear Código Billonario. Ella me apoyó con la parte de la grafología numérica.

¿Sabes por qué hice todo esto? Porque no quería caer yo mismo en el pozo. No quería venirme abajo. Por muy coach y entrenador de inteligencia emocional que sea, soy una persona normal y corriente. Y no podía permitir que esta circunstancia, que nos había golpeado brutalmente, me hundiera.

A modo de autoterapia creé mi especialización en abundancia, un tema que siempre me había interesado (por eso estudié la licenciatura en Economía, aunque lo que aprendí en la universidad no era exactamente lo que buscaba).

Probé en mí mismo el método que había creado y vi que el resultado era fabuloso. Parecía magia. Aunque en realidad sabía que funcionaría porque las bases científicas del mismo ya estaban demostradas a través de la tesis doctoral de mi querido maestro, amigo y exsocio, el doctor Joaquim Valls.

En julio empecé a utilizar Instagram (que tenía instalado en mi móvil pero que no había usado para nada) y un mes después ya estaba preparado para empezar a dar a conocer Código Billonario. Obviamente, pedí apoyo a mis compañeros del equipo, tanto para la parte de marketing online como para el diseño de los materiales de trabajo del curso.

Poco a poco fuimos dando a conocer el webinar llamado Los 7 principios de la abundancia ilimitada, al que te recomiendo que te registres de forma gratuita si aún no lo has visto. Y se fueron inscribiendo los primeros alumnos.

Este mes de enero, después de que unas cincuenta personas hicieran el método, quedando encantadas, cambié el nombre a nuestro grupo de whatsapp y lo llamé Comunidad de Abundancia.

¡Y la magia apareció de nuevo! 23 personas se inscribieron a Código Billonario en solo un mes, apostando por trabajar en su mentalidad para reconectar con la abundancia. 23 personas decidieron que quieren hacer un cambio en sus vidas de verdad y que quieren asegurarse el éxito. 23 personas nos eligieron como sus coaches y mentores de abundancia.

Se trata de tener un propósito, una visión, ser perseverante y crear aquello que estás comprometido a crear. Yo lo tengo muy claro: voy a crear la mayor Comunidad de Abundancia del mundo.

Me dedico a apoyar a las personas a conectar con su abundancia, a que tengan una mentalidad de abundancia y no una de escasez, a que la abundancia llegue a sus vidas en todas las áreas…

¿Has descubierto cuál es la palabra clave del párrafo anterior? ¡ABUNDANCIA!

Así que quiero terminar este artículo dando las gracias a todas esas personas que han confiado en mí y en ESINEC para que las apoyemos a lograr todo lo que se propongan, especialmente vivir desde una mentalidad abundante.

Seguiremos creciendo. Seguiremos generando abundancia. ¿Quién me sigue?

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

7 comentarios en “La Comunidad de la Abundancia”

  1. Que super bien te expresas, me gusta mucho, y te doy mi en hora buena, y te envío los mejores deseos porque como se esta comprobando va hacia la abundancia. Lo dicho se que sigue así y seguirá aumentando. Un abrazo

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  2. Muchas gracias, me gusta mucho lo que has escrito y espero que todo vuelva a la normalidad y con tú ayuda, ojalá, logremos llegar a nuestros deseos con tú ayuda!
    Gracias, gracias, gracias!

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  3. Me ha gustado mucho el artículo, y me encanta ver cómo sabes reinventarte, siempre hacia adelante, aunque haya que dedicar muchas horas de trabajo.

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    • A veces cuesta creer en una misma.sobretodo en tiempos difíciles cómo los que nos están tocando vivir. Y éstos seminarios hacen que no perdamos las fuerzas, y sigamos adelante con confianza y sintiendo qué algún día a nosotras también nos llegará el éxito y seguiremos teniendo abundancia. Gracias gracias gracias.

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  4. Hola!!!
    Yo era de las personas que solo creía en los métodos presenciales. Hace muy poco me sume a la Comunidad de la ABUNDANCIA, pero día a día mi mentalidad va cambiando.
    Tengo un largo camino que recorrer, pero ahora lo haré desde el lugar que me corresponde LA ABUNDANCIA.
    Gracias Manu.

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