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Propósitos de Año Nuevo I

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Este 2020 ha sido (y aún está siendo) para no olvidarlo. La pandemia nos ha cambiado la vida de formas que no podríamos haber imaginado.

Y ahora se acerca el final del año, ese momento en que hacemos balance de lo vivido y nos proponemos nuevas metas para el año que empieza.

Lo malo es que en muchas ocasiones esas metas se quedan en la cuneta a mediados de… enero!!! Y es que la mayor parte de la gente no tiene un método para ponerse objetivos y mucho menos para lanzarse por ellos.

Así que hoy me dispongo a darte una pequeña píldora de sabiduría tolteca (es broma) que puede ayudarte muchísimo a definir tus objetivos para el 2021.

¿Empezamos? La propuesta es la siguiente:

A.- Piensa y escribe un objetivo que sea importante para ti y que quieras lograr a lo largo del próximo año.

B.- Cuando lo tengas, vas a verificar si cumple las siguientes 7 reglas de oro:

1.- Expresado en forma positiva

¿Tu objetivo está redactado como una afirmación o como una negación? Me refiero a si has escrito lo que quieres conseguir o lo que NO quieres.

Te pondré un ejemplo: muchas personas vienen a hacer coaching conmigo y lo primero que me dicen es: “no quiero tener miedos ni inseguridades”.

Es un buen punto de partida, pero insuficiente. ¿Qué es lo que SÍ quieres? Porque lo contrario a tener miedos e inseguridades puede ser que te conviertas en un kamikace o que seas una persona valiente. Y no es lo mismo.

Así que lo primero es expresar tu objetivo en forma positiva, diciendo lo que quieres conseguir, no aquello de lo que te quieres alejar.

2.- Específico

Entonces tenemos a esas otras personas que, sentadas frente a mí en su primera sesión de coaching, me dicen: “Manu, yo quiero ser feliz. Ahora lo he dicho en afirmativo, ¿verdad?”.

Sí, esa frase es una afirmación. Pero es inespecífica. Aquí suelo sacar un recurso que me encanta y es responder: “Imagínate que soy el genio de la lámpara, dispuesto a ofrecerte lo que me pidas. Pues sigo sin saber qué quieres”.

Ser feliz es algo intangible, subjetivo e inespecífico. ¿Qué significa para ti ser feliz?

Hay quien, detrás de esa frase, lo que quiere es tener pareja, o que sus hijos estén sanos, o ganar mucho dinero…

Hay tantas maneras de entender el ser feliz como personas en el mundo.

Así pues, algunas preguntas que puedes hacerte en este punto son: ¿qué verás, qué oirás y qué sentirás cuando hayas logrado tu objetivo?

Y, siempre que el objetivo sea tangible, cuantifícalo. Por ejemplo: no es lo mismo decir que quieres bajar de peso que decir que quieres bajar 10 kilos. La segunda opción es mucho más específica.

3.- Establecer obtención de pruebas y feedback del logro

Este punto está relacionado con el anterior y es más simple cuando el objetivo es tangible que cuando es intangible.

¿Cada cuánto vas a medir el progreso de tu objetivo? Si seguimos con el ejemplo anterior de pérdida de peso, la pregunta sería: ¿cada cuánto te vas a pesar?

Si el objetivo es intangible, puedes definir qué pruebas indicarán si estás progresando adecuadamente o no.

Recuerdo el caso es una mujer joven que quería mejorar la relación con su hijo pequeño (de unos cinco años). Después de pensarlo y buscar opciones, decidió que cada quince días grabaría un pequeño audio del niño diciendo cómo iba la relación con su madre (le daría feedback directo).

4.- Organizar los recursos

Este apartado es muy interesante porque muchas veces declaramos un objetivo y no tenemos ni idea de qué recursos necesitamos para lograrlo.

Es importante saber qué necesitas para conseguir aquello que te has propuesto. Por ejemplo, si quieres prepararte para correr una maratón: ¿qué información requieres tener?, ¿necesitas un entrenador?, ¿te vendría bien música especial para entrenamientos?

Y cuando tienes claridad respecto a qué necesitas, entonces sucede que a veces ya tienes algunos de esos recursos, sólo que ni siquiera eras consciente de ello.

Así que este paso se subdivide en dos: hacer una lista de los recursos que te vendrían bien para lograr tu objetivo; y verificar cuáles de esos recursos ya tienes en tu poder y cuáles te faltan.

5.- Tener el objetivo bajo control. Ser proactivo

Una vez tienes bien definido el objetivo y los recursos que necesitas para lograrlo, la siguiente pregunta importante que puedes realizarte es: ¿de quién depende de lo logre?

Si la respuesta no es con claridad y rotundidad que depende de ti, entonces debes preguntarte: ¿qué puedo hacer para que dependa de mí en la mayor medida posible?

Por ejemplo, no es lo mismo que tu objetivo sea bajar de peso (eso principalmente depende de qué comes y qué ejercicio haces; y ambas cosas suelen ser cosa tuya directamente), que si tu objetivo es que alguien se enamore de ti (lo cual depende especialmente de ese alguien).

No es que no te puedas poner objetivos que dependan de otras personas (todos, en mayor o menor medida, dependen de más gente). Pero sí es importante que te plantees qué puedes hacer tú para lograr el objetivo.

6.- Ecología del objetivo

Este tema es interesante porque muchas veces nos ponemos un objetivo sin pensar en las consecuencias que tendrá tanto el proceso para lograrlo como el mismo hecho de haberlo conseguido.

Todas las metas que nos planteamos llevan asociados una serie de precios a pagar. Y aquí la cuestión es que, si esos precios son tan elevados que luego te arrepentirás de haber querido lograr el objetivo, entonces es que no era ecológico para ti. Es decir, que te resta más de lo que te suma.

Te pondré un ejemplo personal: cuando enrolé a los que ahora son mis socios a montar ESINEC y hacer el entrenamiento de RedEx presencial yo sabía que, cuando tuviéramos el éxito que quería, eso implicaría viajar y dar formaciones todos los fines de semana.

Si eso hubiera sido un problema para mí porque fuera importante tener una comida familiar los domingos, entonces podría haberse dado el caso de que consiguiera el objetivo y luego me arrepintiera. Y eso sería muy triste.

Por suerte, no es el caso. Todo el tiempo que pudimos dar entrenamientos presenciales estuve encantado de hacerlo y planifiqué comidas familiares los lunes, que era el día de la semana que nos tomábamos de descanso.

7.- Plan de acción

Finalmente llega la parte de acción, que es tremendamente importante porque, sin ella, todo lo anterior queda simplemente en una bonita idea.

De hecho, es tan necesario hacer un buen plan de acción que escribiré un artículo hablando precisamente de este punto la semana que viene. ¡Prometido!

De momento, puedes verificar si ese objetivo que te habías propuesto cumple con las seis reglas de oro que te he comentado aquí. La semana que viene podrás trazar un plan de acción que te lleve directo al éxito.

 

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

1 comentario en “Propósitos de Año Nuevo I”

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