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Un chupito de cianuro para el alma

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Dice mi admirado Borja Vilaseca, uno de mis maestros en el mundo del crecimiento personal, que muchas veces nos tomamos un chupito de cianuro para el alma cuando pensamos y sentimos ciertas cosas.

Y aunque habitualmente me gusta enfocarme en lo positivo y no en lo negativo, hoy haré un merecido esfuerzo por fijarme en todas aquellas cosas que no nos funcionan, que no nos aportan nada positivo… para mostrar cómo girarlas y convertirlas en pensamientos o emociones que nos sumen a nuestra vida.

Empecemos por decir que es importante distinguir si aquello que queremos realmente lo deseamos o es nuestro ego el que, para dar gusto a sus deseos de supervivencia, nos lo está imponiendo.

Y es que nos pasamos la vida deseando cosas que no necesitamos, que sólo nos sirven para presumir frente a los demás o para llenar un vacío interior.

En palabras del doctor Mario Alonso Puig en su libro Tus tres superpoderes: “cuando la mente es penetrada por la consciencia y el ego pasa de piloto a copiloto, podemos seguir teniendo ambición, pero no avaricia. También podemos disfrutar de una buena posición en la vida, pero la utilizamos no para dominar, controlar, manipular, sino para servir”.

¿Y cómo saber si el ego está involucrándose demasiado en las decisiones que tomas en la vida o en los objetivos que te planteas? He aquí un listado de los seis venenos que nuestro doctor ha detectado que pueden estar enfermando tu cuerpo, tu mente y tu alma si no los mantienes a raya. Y de paso veremos qué hacer para controlarlos y reconvertirlos.

Prepárate para una buena ronda de chupitos de cianuro para el alma.

El primero es la ignorancia, que se supera con humildad, con información y con comprensión. Por eso es tan importante que te formes en las áreas en las que te quieras especializar y, sobre todo, en autoconocimiento. La mejor inversión que puedes hacer siempre es en ti mismo.

El segundo veneno es la ira. Ésta suele aparecer cuando lo que vemos en nuestra realidad física no coincide con lo que quisiéramos ver. Y se supera con aceptación y compasión. ¿Qué tal si cuando sucede algo que no es como tú querrías que fuera, en vez de enfadarte, te preguntaras qué puedes aprender de esa situación? ¿Qué tal si los acontecimientos que valoras como negativos los vieras como maestros y no como agresores?

El tercer veneno al que estamos expuestos en muchas ocasiones es el miedo. Quizás sea el peor de todos, pues cuando vives desde el miedo, lo haces también desde la visión de un mundo escaso. Pero el universo que habitamos realmente es amor y conciencia y no va a permitir que nos suceda nada que no favorezca nuestro crecimiento y evolución. ¿Qué tal si te rindes a la sabiduría del universo y confías en la vida, aceptando que todo es perfecto, que nada es casualidad, y que todo pasa por y para algo?

El cuarto veneno es la avaricia. Una vez más, ésta es un síntoma de un pensamiento de escasez. ¿Qué sentido tiene ser avaricioso y querer acumular riquezas si piensas que el universo es abundante y te dará siempre lo que necesites? Cuidado: he dicho “lo que necesites”, no “lo que quieras”. Esta distinción solo es un problema, nuevamente, para el ego. Si no estás gobernado por el ego te rindes a la voluntad del universo, sabiendo que la vida te traerá lo mejor para ti. Y con esto no quiero decir que no hagas nada, que te tumbes a esperar; solo que definas un objetivo, diseñes y ejecutes tu plan de acción, y luego sueltes el control del resultado, sin apegos, sin necesitar que llegue ya o que llegue tal como lo habías imaginado.

El quinto veneno es el orgullo, que podemos superar sabiendo que todos tenemos algo que aprender y que todo el mundo tiene algo que enseñarnos. Nadie es más que nadie. Nadie lo sabe todo. Nadie es totalmente ignorante. Y cuando te abres a la posibilidad de ser un eterno aprendiz, puedes alcanzar una vida abundante.

El sexto y último veneno son los celos. Son muy parecidos a la envidia (son prácticamente sinónimos) y también muestran una visión de la vida desde la escasez. Si pienso que el universo es abundante, ¿por qué debería sentir celos si a ti te van bien las cosas? No tiene sentido y además es contraproducente. Se superan aprendiendo a alegrarnos de los éxitos de los demás y mostrando admiración.

Déjame que añada unas últimas palabras del doctor, directamente extraídas del libro Tus tres superpoderes:

“Para mí el problema no está en aspirar a esas cosas que, sin duda, pueden aportar un gran bienestar subjetivo (dinero, poder, estatus, fama y relaciones). Para mí el problema surge cuando eso es lo único a lo que se aspira, convirtiéndose en el norte que orienta por completo nuestras vidas.

Vivimos en un gran teatro de las apariencias en el que cada uno intenta exponer siempre su mejor versión”.

Y es que tanto en este blog como en todas nuestras formaciones animamos a las personas a ir por sus objetivos, a buscar una vida WOW. Pero eso implica que los objetivos estén alineados con su misión y visión de vida, no con lo que el ego quiere lograr.

Por cierto, quiero que sepas que todas las personas sentimos de vez en cuando estas emociones que hemos calificado como chupitos de cianuro para el alma.

La clave no está en negarlas, más bien al revés: está en aceptar que las experimentamos y en aplicar los antídotos lo antes posible para dejar de envenenarnos y disfrutar así de una buena salud física, mental y emocional.

 

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

5 comentarios en “Un chupito de cianuro para el alma”

  1. Buenos días Manu 😚
    Muy buena reflexión..yo me quedo con..”cuando te abres a la posibilidad de ser un eterno aprendiz, puedes alcanzar una vida abundante.”
    Un abrazo 🤗💕

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  2. Gracias Manu!
    Hay que estar realmente atento porque cuanto más “trabajas” en ello cada vez esos sentimientos son más sutiles y si no te observas en profundidad pueden pasar inadvertidos….🙏🏻💖

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