Yo soy el Responsable
Pocas personas entienden el concepto de responsabilidad.
Nuestros padres nos han dicho que debemos ser responsables, es decir, que debemos tener sentido común, ser previsores, ir con cuidado, pensar en las consecuencias de lo que hacemos…
O peor aún: nos han dicho que somos responsables de esto o aquello que ha sucedido, queriendo señalar que tenemos la culpa.
Pero nada más lejos de la realidad. Esas dos acepciones de responsabilidad son, cuanto menos, erróneas.
Te pondré un ejemplo para que sea fácil de comprender: vas por la calle y ves una piel de plátano tirada en el suelo. Es posible que pienses que algunas personas son incívicas, irresponsables o directamente guarras.
Pasas rápidamente mientras juras en hebreo. No vaya a ser que alguien te vea cerca del lugar del crimen y piense que tú eres el responsable.
En el fondo no has sido mucho más cívico que quien ha cometido el delito. Tan sólo te has posicionado como una víctima más, quejándote de la situación.
La alternativa es fácil, ¿verdad? Seguro que la has pensado mientras leías los párrafos anteriores. Pero mi pregunta es si lo hubieras hecho en la vida real, no sólo si piensas en ello.
La diferencia entre saber y actuar es CLAVE. Dicen que saber y no actuar es igual a no saber. Yo creo que es peor, porque encima no te puedes escudar en la ignorancia.
La alternativa de la que hablaba, obviamente, es agacharte, recoger la susodicha piel de plátano con un pañuelo y tirarla a la papelera más cercana.
¡Eso es ser responsable!
Imagínate, aunque ortográficamente no sea correcto, que respons-hable significara tener la habilidad de respuesta.
Así que, en el ejemplo del que te hablaba, podríamos decir que el responsable es quien ha tirado basura al suelo (y estaríamos dándole el significado de culpable) o quien la recoge y la tira donde toca (significado resolutivo).
Es diametralmente opuesto, como puedes ver: una acepción desempodera y busca culpables, mientras que la otra empodera y busca solucionar la situación generada.
Aclarado el concepto, te haré una pregunta que casi todos nos hemos hecho en los últimos meses. Pero espero que ahora tu respuesta sea diferente a la que hubieras dado hace un rato:
¿Quién es el responsable de la situación actual de triple crisis: sanitaria, económica y social?
Si has respondido “Yo”, has entendido lo que te quería decir. De lo contrario, te invito a que vuelvas a leer la primera parte de este artículo.
Yo soy el responsable. Cada uno de nosotros lo es. Pero yo hablo por mí. Y yo lo soy porque cada día me levanto preguntándome qué puedo hacer para mejorar las cosas.
Tengo una visión de vida: erradicar de forma sostenible la sobrevivencia de la faz de la Tierra. Tengo una visión más concreta para MI vida. Y tengo sueños, metas y proyectos que quiero conseguir.
Dicho eso, me puedo quejar de cómo están las cosas (con toda la razón del mundo, pues nuestra generación no ha conocido una situación similar), pero eso no me apoya a crear lo que quiero para mi vida ni para el resto de la población.
Así me estoy posicionando como una víctima de las circunstancias.
O bien puedo pensar “¿qué puedo hacer yo para mejorar las cosas?” y trazar un plan de acción para dirigirme hacia ellas.
Y así me posiciono como responsable (que no culpable).
Así que, hoy más que nunca, es vital que seas responsable. Y no me refiero a que te pongas el bozal (algunos lo llaman mascarilla), que también; sino a que te preguntes qué puedes hacer para mejorar tu situación e ir por tus metas.
Por eso insisto, una semana tras otra: fórmate, prepárate, entrénate. En todos los niveles.
Y especialmente en Inteligencia Emocional (para que sepas gestionar tus emociones con la que está cayendo) y en coaching (para que sepas liderar equipos, sacar lo mejor de las personas, aumentar tu creatividad…).
¿O esperas que nuestros políticos arreglen la situación y volvamos a la normalidad? Lo siento, dejé de creer en los cuentos de hadas hace tiempo. Y creo que sería bueno que tú también lo hicieras.
Feliz semana,
Por Manu Ramírez
Director General ESINEC