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Creencias limi-tontas

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Dicen los expertos en neurociencias que tenemos unos 60.000 pensamientos al día, de los cuales el ochenta por ciento son negativos o limitantes.

Y encima el ochenta y cinco por ciento son inconscientes, por lo que no nos damos cuenta del auto sabotaje al que nos sometemos.

Por si fuera poco, el noventa por ciento de los pensamientos se repiten de un día al otro, así que nos ponemos palos en las ruedas a nosotros mismos día tras día.

¡Menuda forma de ir por la vida! Y luego decimos querer evolucionar, avanzar, conseguir metas… Así es muy difícil.

Un pensamiento repetido muchas veces se convierte en una creencia. Y cuando creemos algo, dejamos de ponerlo en duda, así que se convierte en una “verdad” irrefutable para nosotros.

Es en ese momento cuando asumimos (de forma inconsciente, en la mayoría de las ocasiones), que “no sirvo para las matemáticas”, “no soy bueno en el deporte”, “yo no valgo para ligar”…

Todo lo anterior pasa a condicionarnos de por vida, salvo que nos demos cuenta de lo absurdo de tales afirmaciones y nos veamos con la fuerza suficiente para dejar de repetírnoslas.

Te pondré un ejemplo personal: durante muchos años pensé de forma inconsciente que yo no servía para el deporte. Eso se debía a que, de pequeño, hice el ridículo más espantoso en dos exámenes de educación física. En uno de ellos me quedé colgando de la cuerda (que supuestamente había que trepar), incapaz de moverme. En el otro, en vez de saltar el plinto o potro, me lo comí.

Aprovechemos el ejemplo para ahondar en la creación de estos pensamientos limitantes recurrentes. ¿A qué se deben?

En muchas ocasiones, a un evento traumático (como pegarme la torta padre frente a mis compañeros de clase, con las consiguientes risotadas de todos ellos). Otras veces, a la repetición continuada de un hecho (como fracasar en todos los exámenes de una materia durante años, hasta creer finalmente que no sirvo para eso y no plantearme que quizás el modelo pedagógico no me funciona).

Déjame que te cuente otro ejemplo de creencia limi-tonta (algunos prefieren llamarlas “creencias limitantes”): Pepe, de unos cincuenta años se dio cuenta en una sesión de coaching conmigo de que llevaba toda su vida huyendo de las relaciones de pareja cuando la cosa se ponía seria porque, de pequeño, un día sus padres se olvidaron de ir a buscarlo al colegio y se sintió abandonado.

Por un miedo irracional a volver a sentirse así, prefería abandonar a sus parejas cuando empezaba a enamorarse. Pero todo era de forma inconsciente. Él siempre tenía una excusa razonable para alejarse, porque curiosamente siempre encontraba algún fallo en la relación (a eso se le llama “racionalizar”).

Vemos aquí cómo un evento traumático del pasado generó una creencia (me van a abandonar) y eso estuvo boicoteando sus relaciones durante cuarenta años.

Lo más interesante es lo siguiente: cuando al día siguiente fue a ver a sus padres y les contó lo que acababa de descubrir, ellos le dijeron que eso nunca sucedió, sino que ellos ¡se olvidaron en el colegio a su hermano pequeño!

Así que Pepe se generó una creencia limi-tonta inconsciente basándose en un hecho inventado, pues lo que él creía que había sucedido en realidad no sucedió, sino de niño empatizó con el sufrimiento de su hermano, al verse abandonado en la puerta del colegio, y su mente creó una idea basada en algo falso.

¿Empezamos a entender por qué las llamo creencias limi-tontas? No es por atacar a nadie, pues en realidad todos hacemos lo mismo. Pero sí quiero dejar claro que nos auto-boicoteamos día a día basándonos en creencias que provienen de hechos traumáticos concretos, de la repetición de algo, o incluso de algo que nuestra mente se ha inventado.

Como decía uno de mis maestros: “no somos estúpidos, sino estratégicamente estúpidos”. Y es que nuestra mente hace todo esto para conseguir algo. No nos boicoteamos a nosotros mismos porque sí, sino para lograr lo que nuestro cerebro primario quiere: que sobrevivamos, que nos arriesguemos lo mínimo posible, que no nos pongamos en peligro.

Esa tan manida zona de confort, de la que todo el mundo habla… Ésa que no nos deja avanzar… Esa creencia limi-tonta llamada conformismo.

Me preguntan a menudo si soy de los que piensan que podemos lograr todo lo que nos propongamos. Y yo contesto que no podemos con todo, pero sí mucho más de lo que pensamos que podemos.

Y es que en realidad no somos conscientes de nuestros límites verdaderos (que seguro que existen), porque nos inventamos otros mucho más cercanos a lo que habitualmente hacemos. ¿Quién no se ha visto haciendo algo que consideraba imposible porque la situación era de vida o muerte? Entonces es que sí era posible, sólo que faltaba un acicate suficientemente fuerte.

Quizás ha llegado el momento de pararnos a pensar qué es lo que creemos que no se nos da bien, que no somos buenos para eso, que no valemos para algo… Y, quizás, sólo quizás, mandar a cagar esa idea y, por el mismo precio, decidir que vamos a tener éxito precisamente en ese aspecto.

Te contaré un ejemplo más: Arnold Schwarzenegger mide casi metro noventa de estatura. Cuando de joven quiso empezar en el mundo del culturismo sabía que los fisicoculturistas más altos tenían un punto débil: las piernas. Era muy difícil marcar bien los músculos para ellos.

Tomó esa aparente debilidad como un reto y entrenó las piernas de una forma brutal. Su entrenamiento de tren inferior es conocido y estudiado incluso hoy en día.

No sólo logró superar el reto, sino que fue Mister Olympia en siete ocasiones. Quizás sus piernas no eran su punto más fuerte a nivel físico, pero desde luego estaban lo suficientemente trabajadas como para que ganase la competición más importante del mundo del culturismo durante tanto tiempo.

¿Tenemos limitaciones? Yo creo que sí. Pero también creo que la mayoría de ellas son mentales y no se deben a un motivo real sino a excusas o malentendidos.

Dejémonos de creencias limi-tontas y empecemos a creer en nosotros mismos. Quizás así llegaremos más lejos de lo que hemos llegado hasta el momento. Y, en cualquier caso, viviremos con más entusiasmo y ganas de seguir avanzando.

 

 

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

7 comentarios en “Creencias limi-tontas”

  1. Totalmente de acuerdo!!!!
    Yo luchó día a día contra las creencias LIMI-TONTAS y voy consiguiendo eliminarlas del subconsciente.
    Además veces pienso que nos han educado (sin mala intención ) para ser tontos y borregos.
    ” Ve siempre con el no por delante”
    “No te hagas el cuento de la lechera:
    “Eso no es para ti”
    “Sí quieres algo, trabaja duro”
    “Picas demasiado alto”……y un largo etc…..
    A la miér…….con los pensamientos Limi-tontos.
    Gracias Manu. Un placer leer tus artículos. Namastè.
    .

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  2. hola manu que buena reflexion sobre las creencias ,yo he tumbado muchos paradigmas en mi vida,u he sido tachada de irreverente y loca ,pero he seguido adelante,aun me falta y creo que una creencia limi.tonta que no he superada es el hecho de sentirme segura de mi capacidad de mostrar lo que hago y de lanzarme hacerlo realidad,pero estoy en el camino ,por lo menos ya se de donde viene esas creencia,pero no he podido resolverla,gracias por estos articulos tan geniales

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  3. Hola Manu, que placer leer esta reflexión, me gusta ese termino de creencias limitontas, porque realmente es una tonteria dejar de hacer las cosas por cosas que imaginamos que pasaron.
    Saludos desde México

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