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Una de coaching, por favor

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Cuando empecé a dedicarme al mundo del coaching, un viejo amigo de toda la vida me hizo una pregunta “trampa” que me hizo mucha gracia.

– Manu, ¿tú eres de los que crees que podemos hacer cualquier cosa?

Lo miré con una sonrisa de oreja a oreja y le respondí con la mayor de las sinceridades, como suelo hacer:

– Cualquier cosa, no. Porque, por ejemplo, no podemos ir caminando hacia la luna (al menos, no de momento). Pero sí te diré que podemos hacer mucho más de lo que pensamos que somos capaces.

Creo que aprobé el examen, pues quien me había puesto a prueba es una persona suficientemente inteligente como para saber que lo que le estaba diciendo era bastante cierto.

El coaching no es el tarot (con todos mis respetos hacia quienes creen en él). El coaching es una disciplina que apoya al cliente (a través de una conversación con el coach) a que descubra lo que quiere, a que descubra lo que le bloquea para alcanzar eso que quiere, a que se empodere y a que busque (y encuentre) planes de acción eficaces para alcanzarlo.

El coaching no es magia. Aunque los resultados de un buen proceso de coaching muchas veces parecen magia. Pero, como todos los magos saben, detrás de un ejercicio de ilusionismo hay un truco. En el coaching, el truco es descubrir lo que el cliente piensa y cree de forma inconsciente, que le está frenando para conseguir lo que quiere, y ayudarle a desactivarlo.

Cuando vives un proceso de coaching como cliente (el término correcto es coachee), aprendes cosas sobre ti mismo. Descubres esas creencias que te han estado limitando durante años. Y también algunas que te empoderan. Así que puedes desactivar las primeras y dar más fuerza a las segundas.

Otro viejo amigo, compañero de mi antigua profesión (profesor de Economía en la universidad), me espetó un buen día:

– Manu, ¿entonces tú eres una especie de “cheerleader”, que se dedica a animar a los demás, a decirles que pueden lograr lo que se propongan?

El tono burlesco era más que evidente. Imagino que quería provocar una reacción airada por mi parte.

Mi respuesta fue meditada, pues quería aprovechar la oportunidad de explicarle de la forma más simple y científica posible cuáles son las posibilidades que ofrece un buen proceso de coaching:

– Decir que un coach es un cheerleader no es incorrecto, pero sí incompleto. Quizás un tanto simplista. Sería como decir que un profesor no es más que un traficante de conocimiento. Creo que lo es, pero también es más cosas, ¿verdad?

Por supuesto, asintió con la cabeza. Entonces le expliqué la importancia del Efecto Pigmalión en el aula (cuando de forma continuada el profesor anima a los alumnos, diciéndoles que son los mejores y que van a conseguir grandes cosas en su asignatura, por ejemplo, los pone frente a un espejo elevado que hace que se motiven y que, en efecto, terminen obteniendo mejores resultados de lo inicialmente esperado).

También le recordé que el efecto placebo es algo utilizado incluso en medicina, y que parte de la autosugestión; es decir, cuando haces que tu subconsciente crea en una determinada cosa, se comporta como si ésta fuera una realidad. Llevado a nuestro ejemplo, si le haces creer al subconsciente que eres capaz de conseguir tu objetivo, empiezas a tomar acción partiendo de la base de que en efecto es posible, y eso aumenta mucho las posibilidades de éxito.

El coaching tampoco es terapia. No se trata de ir a ver al coach, contarle todas tus penas amargamente, llorarlas, y luego volverte a casa habiendo descargado toda la basura emocional acumulada.

Se trata más bien de descubrir qué te está frenando para alcanzar tus sueños, desatar esas cadenas y lanzarte por lo que quieres lograr.

El coaching no es dar consejos. Si algo nos gusta a todas las personas es dar consejos, asesorar, resolver la vida a los demás. Y el coaching parte, en cambio, de la premisa que cada persona posee en su interior la respuesta a todas sus preguntas. Así que el coach sólo tiene que apoyarle a que las encuentre.

El coaching no es una mentoría. Es decir, no es necesario que el coach haya logrado lo que quiere conseguir el cliente. Ni siquiera tiene por qué conocer a fondo el sector o el objetivo que el cliente quiere trabajar.

El coach no habla desde la posición de “yo ya he llegado”, sino que acompaña al coachee en su camino, haciéndole preguntas desde la más sincera ingenuidad y curiosidad. Y le ayuda porque, muchas veces, el cliente no se ha hecho esas preguntas a si mismo nunca.

El coaching, en definitiva, es una disciplina que se enfoca en la mentalidad del coachee. Está enfocado en resultados, pero no olvida que la persona es un todo, que tiene que gestionar diferentes áreas de su vida, y que busca sentirse realizada.

En definitiva, hay aún muchas personas que desconocen lo que es el coaching. En mi experiencia, algunas de ellas incluso se están dedicando a esta profesión, porque en su día hicieron un cursito o leyeron un par de libros y creen que con ello ya pueden ejercer como coaches.

Sería como si después de ver la serie de dibujos animados tan conocida tiempo atrás, “Érase una vez el cuerpo humano”, alguien pensara que puede ejercer de médico.

Soy un firme defensor del coaching profesional, del que se hace con conciencia, con humildad y con un sincero deseo de ayudar a los demás.

Creo que el coaching es la forma más rápida de desbloquear a una persona para conseguir que defina correctamente qué quiere, que descubra qué le limita, que se empodere, que vaya por ello y, en muchos casos, que lo consiga.

Quienes piensan que los coaches sólo nos dedicamos a dar ánimos o a dar consejos, o no saben lo que dicen o, si lo han probado, no han conocido a un coach verdaderamente profesional.

Mi invitación, para todos ellos, y para el resto de personas, es la misma que le haría a alguien que, estando en un bar, me dijera que no ha probado nunca las patatas bravas.

Yo le invitaría a que levantara la mano y le pidiera al camarero: “Una de bravas, por favor”.

Pues eso: si aún no te has enamorado del coaching es porque aún no lo has probado, o no con la persona adecuada. Así que te invito a que levantes la mano (es una metáfora; puedes mandarnos un mail) y pidas “una de coaching, por favor”.

Quizás te lleves una sorpresa. Porque hay ocasiones en las que no cobramos la primera tapa. Queremos que lo pruebes, decidas si te gusta, y entonces te traemos la ración completa.

¿Te animas a probar?

 

Feliz semana,

Por Manu Ramírez

Director General ESINEC

10 comentarios en “Una de coaching, por favor”

  1. Yo, doy gracias todos los días por encontrar te en mi camino. Ah! Que no. Que te pusieron en él mis dos amigas. De todos modos. Gracias. Porque mi vida se va transformando como yo quiero que sea. Y eso. Que aún tengo mucho que hacer. Contigo al lado. Mi vida va ha ser como yo averigüe que quiero que sea.

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  2. Gracias Manu por la claridad con la que has descrito Coaching. Estoy totalmente alineada contigo.
    Desde que descubrí el Coaching mi vida es otra, más concretamente… mi actitud ante la vida es diferente.
    Me ha gustado mucho leerte.
    Que tengáis un feliz día

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  3. Interesante artículo, siempre es bueno tener cerca alguien que tenga conocimientos y ayude en el crecimiento personal. Conocer los mecanismos para desbloquear pensamientos y sentimientos para mí es importante. Saludos Vivian

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  4. hola manu gracias por el articulo,creo que en realidad no tenia claro que es un coaching,he estado siempre pensando que deberia hacerlo ,pero siempre me he encontrado con todo ese mundo en el que te dicen tu puedes, y la verdad no entiendo como alguien que tiene la vida vuelta nada quiere decirme como tengo que hacer las cosas,no se si este equivocada, es la vision que siempre me genera las personas que se dedican a esto. asi que me gustaria saber mas, gracias,un abrazo

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  5. Me ha encantado como describes el coaching, nunca lograba entender
    del todo su significado y como aplicarlo.
    Y creo que ahora sí lo he comprendido bien.
    Gracias por el artículo.
    Un abrazo

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  6. Hola Manu, gracias por el artículo.
    El tener cerca y estar en contacto con personas que te ayuden en tu crecimiento personal, creo que es de lo mejor que te puede pasar.
    *“una de coaching, por favor”*

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  7. Me ha encantado el artículo.
    Entenderte a ti mismo es algo espectacular.
    No importa lo que piensen los demás, a mi particularmente me sirve de mucho.
    Una tapa de coaching! !!!
    Mejor….una ración !!!!!!

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